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Con la mirada puesta en la capital gallega, donde desde hace siglos se veneran en su preciosa catedral los restos del apóstol Santiago el Mayor, patrón de nuestro país y de Castilleja de la Cuesta, partieron una gran cantidad de peregrinos desde nuestra localidad el domingo 22 de agosto en dos autobuses.

Las ilusiones eran grandes y los temores también, puesto que una gran mayoría no había realizado nunca el camino a pie con destino a Santiago de Compostela. Las dudas se fueron disipando al ir comprobando día a día la estupenda organización que habían llevado a cabo desde la comisión organizadora de la Hermandad y desde la agencia de viajes Brey, a cuyos miembros, Inma, Lolo y Espe, les agradecemos enormemente su trabajo.

A diferencia de la primera peregrinación de la Hermandad a Santiago en 1999, siendo hermano mayor D. Leopoldo Rodríguez Martín, donde no se realizó el camino a pie si no que se conoció la ciudad y varios puntos de la región gallega a través de excursiones, en esta ocasión, el plato fuerte lo servía la caminata en cinco etapas desde Sarria (Lugo) hasta Santiago (La Coruña). Algo más de 100 kilómetros que cada persona recorrió a su ritmo dependiendo de su edad o sus capacidades físicas. Igualmente, el bus escoba que tenía algunas paradas establecidas en el recorrido cada día, ayudó muchísimo a las personas que por cansancio o algún percance no podían continuar.

Las etapas se dividieron entre Sarria y Portomarín, Portomarín y Palas de Rei, Palas de Rei y Arzúa, Arzúa y Pedrouzo, y por último Pedrouzo y Santiago, nuestra meta. En todos estos días las vivencias fueron incontables. El camino es muy duro y también hubo malos momentos, pero los buenos superan con creces a los malos. Reuniones entre hermanos, charlas interminables, ayuda mutua cuando uno lo necesitaba, los desayunos y cenas en común, conocer a personas locales o foráneas que están viviendo lo mismo que tú en ese momento… Son cosas inexplicables que solo se pueden vivir haciendo este recorrido. Igualmente, la climatología estuvo perfecta en todas las jornadas, llegando incluso en algunos momentos a hacer calor en zonas de poca sombra.

Punto y aparte merece nuestro Grupo Joven. Hay que darles las gracias por su resistencia, su vitalidad, sus risas, cantes y bailes, esa guitarra que no paraba de sonar junto a las preciosas y exitosas sevillanas creadas por nuestro hermano Paco Rosales… Todos ellos son un orgullo para la hermandad de La Plaza.

El jueves 26 se produjo una de las grandes sorpresas del viaje. Los hermanos que se habían desplazado en avión desde Sevilla hasta Santiago esa misma mañana, dieron una enorme sorpresa a los peregrinos que hacían el camino a pie cuando en la parroquia de Santa Eulalia de Arca, al asistir como cada tarde a la misa del peregrino, estaban allí presentes, viviéndose momentos muy emotivos.

Sin lugar a dudas, la última jornada fue la más emocionante. Al llegar al monte do Gozo, donde por primera vez se vislumbran las altas torres de la catedral de Santiago, te invade una sensación de alegría enorme, puesto que solo restan cinco kilómetros para llegar a la misma plaza del Obradoiro. La gran mayoría de hermanos, de rojo, el cante y la guitarra, la alegría en fin, se hizo notar por las calles de la ciudad hasta encontrarse en la plaza Porta Camiño con los peregrinos que vinieron en avión, que habían vuelto de realizar una excursión por la costa de Pontevedra. Todos unidos ya, llevaron a cabo la triunfal entrada en la plaza del Obradoiro, entre cantes y vivas que llamaron la atención de los presentes. La “marea roja” culminó el camino.

El sábado 28 llegó el culmen de esta peregrinación con la Santa Misa de las 12:00 h. en el altar mayor de la Catedral de Santiago, siendo presidida por el Señor Arzobispo, el cual tuvo a bien dirigirse y mencionar en varias ocasiones a nuestra corporación. La invocación al Apóstol fue realizada por nuestro hermano mayor, D. Francisco Luque, al igual que la primera lectura por parte de N.H.Dña. Isabel María Santed. También se ofrendaron un centro floral y un cuadro pintado por N.H.Dña. Sheila Criado.

Al finalizar la ceremonia y antes de las protocolarias fotografías, se procedió a inciensar el altar con el impresionante Botafumerio mientras sonaba al órgano el himno de Santiago Apóstol, que tanto nos recuerda al mes de julio en Castilleja. Tras ello, todos juntos se tomaron la fotografía en la escalinata de acceso a la plaza del Obradoiro, rememorando la célebre fotografía del año 1999, en la cual faltan tantos hermanos y cuyo recuerdo se tenía en mente. Seguidamente el almuerzo de hermandad en la hospedería de San Martín Pinario, en un espléndido salón que ocupa el antiguo refectorio conventual donde se vivieron emocionantes intervenciones de nuestros hermanos.

La ciudad de Santiago ofrece numerosos atractivos y de todo ello disfrutaron los peregrinos. Visitas culturales y gastronómicas, un movimiento incesante de personas, tiendas de recuerdos, la tuna bajo los soportales del ayuntamiento y cómo no, la visita al sepulcro de Santiago bajo el altar mayor de la catedral, con acceso por la Puerta Santa.

Desde la hospedería de San Martín Pinario junto a la catedral, el domingo día 29 de agosto se puso fin a la estancia en la capital gallega, realizando en autobús o en avión el recorrido de vuelta a Sevilla durante toda la jornada. Con el grato recuerdo de la llegada la plaza principal de Castilleja, y bajo el azulejo del santo patrón mientras repicaban las campanas, finalizó esta única y sensacional peregrinación que quedará como otro hito más en la dilatada historia de la Hermandad de La Plaza.

Manuel Pablo Rodríguez Rodríguez