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En la jornada del 6 de enero, solemnidad de la Epifanía del Señor, nuestra Hermandad Sacramental vivió otro de los días importantes marcados en el calendario en torno a Nuestra Señora de la Soledad y el Niño Jesús y en este caso sirviendo de colofón a los cultos navideños organizados por la misma.

En la tarde del día 5, el templo parroquial matriz de Santiago permaneció abierto desde las 18:00 horas para que todos aquellos que se acercaran a él pudiesen contemplar el bello altar dispuesto para la jornada siguiente. Se celebró misa de vísperas a las 19:00 horas y fueron muchas las personas que se encaminaron a la iglesia durante las horas que estuvo abierta, abriéndose de par en par sus puertas tras la misa para recibir el cortejo de la cabalgata de Reyes Magos a su paso por la plaza principal de la Villa.

Ya llegado el día 6, comenzó a las 12:30 horas la solemne función que esta hermandad celebra en esta jornada, siendo presidida por el párroco y director espiritual, N.H.D. Florentino Córcoles, estando presentes los antiguos hermanos mayores de la corporación y muchos hermanos. La celebración fue acompañada por el coro litúrgico y el órgano, dirigido por su director, y a la par diputado de cultos y formación de la hermandad, Víctor López. Una vez finalizada la función, quedó abierto el besamanos, discurriendo muchos devotos, vecinos y foráneos a lo largo de toda la jornada ante las sagradas imágenes.

Mientras, en el portal quedaron dispuestos los tres Reyes Magos y San José, con vistosos ropajes, el altar presidido por Nuestra Señora de la Soledad se instaló ante el retablo de Santiago como de costumbre. Cobijada bajo unos grandes cortinajes rojos y el dosel y bambalina propiedad de nuestra corporación, se mostraba sedente la imagen de Nuestra Señora con el Niño en su regazo, en su antiguo trono con apliques de plata. Vestidas completamente de blanco ambas imágenes, la Virgen lucía manto de brocado y saya bordada en oro sobre tisú con su fajín de teniente general y zapatos de igual color, apoyando sus pies en un cojín rojo. Quedaba a un lado, en otro cojín, el cetro de la Virgen, símbolo de su realeza.

La imagen de Nuestra Señora portaba muchas de las joyas que le fueron donadas con motivo de su reciente Coronación Canónica, luciendo algunas sobre el pecherín bordado en oro y otras en el borde de la toca, mientras que sobre sus sienes lucía la corona de plata adornada con algunas preseas.

Completaban el montaje del altar varios frisos, jarras y centros florales de diversas especies y colores, dos candelabros de cuatro luces cada uno y el grupo escultórico de cuatro arcángeles, restaurados el pasado año, colocados sobre columnas y peanas. Finalizando la tarde, a las 18:00 horas se realizó con notable éxito la presentación de los niños nacidos durante el último año a la Santísima Virgen, comenzando con la lectura de un pasaje evangélico y el sonido del órgano durante todo el acto. Tras la lectura el Evangelio de la Presentación del Señor en el Templo, fueron discurriendo los padres con sus hijos ante la Virgen y el Niño, siendo entregado a cada uno, un diploma conmemorativo de manos del hermano mayor, Diego Villar.

Los niños presentados este año han sido los siguientes:

Ornella Cansino Suescum

Manuel Delgado Pérez

Noe Espinosa Fernández

Enrique Fraile Adorna

Lola Moreno Oliver

José María Moreno Romero

Andrea Navarro Serrano

Rodrigo Oliver Martín

Julia Perona Pérez

David Valencia Fernández

Alejandro Verdón Rodríguez

Tras la fotografía de recuerdo del grupo de padres con los niños presentados y miembros de junta, quedó abierto de nuevo el besamanos hasta que a las 20:00 horas se cerró el mismo con el rezo del Santo Rosario por los allí presentes. El rezo fue dirigido por nuestro diputado de cultos y formación, Víctor López. Tras el rezo de las letanías, el coro litúrgico acompañado por el órgano y todos los presentes se despidieron de la Santísima Virgen de la Soledad con el canto de su himno.