Para iniciarnos en el conocimiento histórico del Domingo de Resurrección de la Pontificia, Real, Ilustre y Fervorosa Hermandad Sacramental de Santiago Apóstol, Santa Vera Cruz y Cofradía de Nuestro Padre Jesús de los Remedios en el Santo Sepulcro y Nuestra Señora de la Soledad, establecida en la iglesia parroquial matriz de Santiago el Mayor de Castilleja de la Cuesta, conocida popularmente como “La Hermandad de la Plaza”, deberemos remitirnos históricamente a la desaparecida y fusionada Hermandad de la Santa Vera Cruz, creada a finales del siglo XV y establecida también en el templo santiaguista desde los inicios del XVI. Es, en uno de los artículos de las reglas de la hermandad crucera, donde por vez primera quede constancia documental de la referida festividad: “Ítem. El Domingo de Resurrección se dice por la madrugada misa cantada con el Santísimo de Manifiesto, que hace procesión por dentro de la iglesia”.
Mientras tanto, la hermandad de la Soledad, fundada en 1567, celebraba la festividad de la Resurrección el mismo día por la tarde, tal y como aparece recogido en el apartado de sus Reglas correspondiente a las festividades: “Ítem. La fiesta de la Resurrección”.
Una de las primeras escrituras que guarda relación con la festividad del Domingo de Resurrección en Castilleja de la Cuesta, está relacionada con la hermandad de la Soledad y Santo Entierro de Jesucristo, fechada en 1582. En esta fuente documental se narra un desfile procesional celebrado la tarde de dicho día en los siguientes términos “…llevaban con toda veneración que podía con clérigos, cera, cruz e danzas, y otros instrumentos de música el dicho Santo Sacramento con la Imagen de Nuestra Señora de la Soledad, y por las calles por donde suele ir y andar el Corpus… con mucha gente que iba en dicha procesión, así de esta Villa como de la ciudad de Sevilla, y de otros pueblos comarcanos…”. Quedaba, así pues, certificada la procesión conjunta del Santísimo Sacramento y la imagen de Nuestra Señora de la Soledad.
Hasta finales del siglo XVIII, el primer acto litúrgico efectuado en la población cada Domingo de Resurrección, continuaría siendo el realizado por la hermandad de la Santa Vera Cruz por el interior del templo santiaguista a horas muy tempranas, que poseía un carácter estrictamente religioso. Mientras tanto, por la tarde, la hermandad de la Soledad continuaba procesionando la Custodia con el Santísimo Sacramento acompañado por la imagen de la Soledad en unas andas por los alrededores de la collación del Señorío Antiguo.
Será en el año 1795, con la fusión de ambas hermandades residentes en la parroquia de Santiago, Vera Cruz y Soledad, cuando se redacten nuevas Reglas, en las que quedaron fusionadas las festividades más afines a ambas corporaciones, permaneciendo entre estas las celebradas el Domingo de Resurrección. Así, en el capítulo 3º de las mismas se hace referencia a lo siguiente: “Ítem, en el primer día de la Pascua de la Resurrección, celebrará la Hermandad una función solemne, que consistirá en una Misa Cantada con Sermón; y en hacer después Procesión por el Pueblo, en los términos que lo acostumbraba”.
Será a mediados del siglo XIX, tras la celebración a horas muy tempranas de la función litúrgica de la Resurrección por el interior del templo, cuando las hermandades fusionadas bajo el título de hermandad Sacramental de Santiago, la de la Plaza, realicen el denominado “Bando” o “Vuelta”, acontecimiento un tanto “festivo” que pasaría a ser denominado popularmente por “La Vuelta del Domingo de Resurrección”. Con este acontecimiento, se anunciaba la salida procesional por la tarde del Santísimo Sacramento acompañado en esta ocasión por Nuestra Señora de la Soledad.
Continuando con los datos decimonónicos, hay que destacar el desfile celebrado la tarde del Domingo de Resurrección de 1872, en el que la sagrada imagen de Nuestra Señora de la Soledad, quién además lucía un manto rojo, se paseó por las calles de la villa de Castilleja de la Cuesta con un paso dieciochesco procedente del exclaustrado convento hispalense de la Encarnación de Belén, que fue tallado por el maestro escultor Tomás Santizo. Este hecho fue todo un acontecimiento para el pueblo que para esta ocasión adornaría los portales, ventanas y balcones de las viviendas por las que transcurriría el evento.
Desde la proclamación como templo parroquial de la Inmaculada Concepción en 1615, ubicado en la calle Real de la población, y hasta el año 1866, cada Domingo de Resurrección las hermandades de Castilleja de la Cuesta, la de la Plaza y la de la Calle Real, comenzaban a realizar sus funciones a horas muy tempranas, y casi a la misma vez, los mencionados Bandos o “Vueltas”. En el mencionado año tendría lugar un pleito entre los dos párrocos de la población, para aclarar cuál de las dos parroquias era la matriz de la localidad, cuestión fundamental para saber que hermandad tendría el privilegio de salir en primer lugar. Tras varios juicios, el fiscal del arzobispado hispalense, después de leer los correspondientes informes presentados, resuelve a favor de la hermandad de la Soledad de la Plaza. A partir de entonces, el toque de campanas y funciones debía de realizarse primero en la parroquia de Santiago y más tarde en la Concepción. Este hecho fue ratificado por el Alcalde Constitucional de la Villa, remitiendo el Ayuntamiento el siguiente comunicado: “En primer lugar, que es indudable, público y notorio que las campanas de la Iglesia de Santiago son las que siempre han servido de guía en los actos públicos y salutaciones angélicas; pues a sus armoniosos ecos se han sujetado siempre los trabajadores del campo en sus operaciones agrícolas. Esta preferencia que siempre ha gozado la Parroquial de Santiago, está basada en el derecho indisputable de su antigüedad, por ser la primitiva iglesia que tuvo el pueblo, y por consiguiente la Matriz de él; esto lo comprueba la inmensa mayoría de su feligresía, que constituye las tres cuartas partes de la población, así como la estructura de su deteriorado edificio, justamente con su elevada torre que todo evidencia una inmensa antigüedad”. A partir de ese año, la Vuelta del Domingo de Resurrección por la hermandad de la Plaza daría comienzo en primer lugar, hecho que se mantiene desde entonces y hasta nuestros días.
Adentrándonos en el siglo XX, más concretamente durante la década de los 20, será cuando deje de procesionar la custodia con el Santísimo Sacramento por las tardes, realizando estas salidas únicamente la imagen de Nuestra Señora de la Soledad, siendo el recorrido en esta ocasión por la collación del Señorío Antiguo. Lo que no cambió fue la función litúrgica al amanecer por los alrededores de la plaza de Santiago con el Santísimo Sacramento bajo palio, que, a semejanza de épocas anteriores, sigue siendo portado por el párroco vigente. Tras ésta, al igual que en épocas pretéritas, se iniciaba la Vuelta por parte de la hermandad santiaguista con el carácter sobrio que la caracterizaba.
Para dar más realce a la Vuelta del Domingo, en cabildo celebrado el día 23 de enero de 1940 se aprobaba la realización de un nuevo simpecado para la Hermandad Sacramental del Santo Entierro y Nuestra Señora de la Soledad de la Plaza; diseñado por el maestro pintor de la localidad don Juan Oliver Míguez. Esta pieza fue bordada en el convento sevillano de las Hermanas Trinitarias, especialmente por sor Madriné en 1942. El estandarte, que años más tarde desfilaría en una carreta, está realizado en oro fino y seda sobre terciopelo granate. La obra se configura a partir de un óvalo central, en el que va enmarcada una pintura de la Virgen de la Soledad del mencionado autor.
En 1966 se daría un cambio radical a la “Vuelta del Domingo de Resurrección”, que no así al acto litúrgico que la precede; abandonando el carácter ceremonioso, para dar paso a una celebración más festiva y folklórica, ya que el día así lo demandaba. La mayoría de los miembros de la hermandad optaron por este cambio, para adaptarse a las nuevas corrientes rocieras que a los vecinos tanto gustaban. Después de varios años de portar el simpecado a pie, llegó el momento muy especial para la “Vuelta del Domingo” placeña, cual fue el estreno de una carreta al estilo rociero en el año 1989, y la ampliación del horario del desfile durante unos años. En la actualidad, la hora de salida abarca desde las 10:00 de la mañana hasta las 13:00 horas de la tarde.
La carreta que fue labrada en metal plateado en el año 1989, posee estructura típica de las “rocieras”, es decir: de seis varales o columnatas como base, una pequeña peana, cuatro candelabros también plateados, y una cubierta trilobulada. Está rematada por la figura ecuestre de Santiago Apóstol y por cuatro jarritas de azucenas a imitación de las que adornan la catedral hispalense; se completa esta obra con cuatro respiraderos en los que se encuadran las figuras de pequeños angelotes y motivos vegetales.
En 2017 se estrenó el nuevo simpecado de la Hermandad, insignia conmemorativa de la Coronación Canónica de Nuestra Señora de la Soledad. La obra sigue un diseño de N.H.D. José Manuel Azuaga Polo y su óvalo central está compuesto de una pintura de la Virgen de la Soledad, que fue ejecutada y donada por Francisco José Reyes Villadiego. El bordado corrió a cargo de N.H.D. María Jesús Rodríguez Vera, concluyéndose su parte trasera en 2018.
Con el presente texto damos a conocer un poco más la Historia de una de las hermandades más consolidadas de la provincia, la Sacramental de Santiago de Castilleja de la Cuesta, la de La Plaza, que como se puede seguir comprobando posee una de las historias más ricas en cuanto acontecimientos histórico-artísticos del Aljarafe, manteniendo siempre en su centro religioso y tradicional una herencia de padres a hijos: al Patrón Santiago, al Santísimo Cristo de los Remedios y, sobre todo, a Nuestra Madre del Cielo, la Virgen de la Soledad, y a la vez mostraros una pequeña semblanza de algunas de sus festividades, entre las que destacan las del Domingo de Resurrección.
Juan Prieto Gordillo
Historiador y Archivero de la Hermandad
