El próximo jueves 23 de marzo, la Santa Misa de Hermandad que nuestra corporación celebra semanalmente cobrará un especial cariz penitencial, de acuerdo con la liturgia del Tiempo de Cuaresma como preparación para la Pascua de Resurrección.
A las 19:30 horas, nuestro párroco y director espiritual,N. H. el Rvdo.P.D. Florentino Córcoles Calero, oficiará la Eucaristía de la Reconciliación en el templo parroquial de Santiago Apóstol. Antes, durante y después de la celebración, varios sacerdotes administrarán el Sacramento de la Reconciliación –también denominado como Penitencia o Confesión–.
Debe recordarse que el Catecismo de la Iglesia Católica prescribe que todo católico con uso de razón debe confesar, al menos una vez al año, fielmente sus pecados graves y recomienda la confesión habitual de los pecados veniales para ayudar a formar la conciencia, a luchar contra las malas inclinaciones, a progresar en la vida cristiana y, especialmente, a ser misericordiosos. Asimismo, recomienda la abstención de tomar la Santa Comunión si se tiene conciencia de hallarse en pecado grave sin acudir antes a la confesión; y, dado el caso de imposibilidad, se contrae la obligación de realizar el acto de contrición y acudir a la confesión tan pronto como sea posible. En dicho Sacramento el pecador ha de contemplar lo siguiente:
- Arrepentimiento: la detestación del pecado cometido con la resolución de no volver a pecar, que puede ser por contrición, si brota del amor a Dios, o por atrición, si procede de la culpabilidad o del temor a la condenación.
- Confesión: la enumeración al sacerdote de todos los pecados cometidos, tanto veniales como mortales, especialmente estos últimos.
- Satisfacción: la reparación del daño cometido, si se trata de un pecado contra el prójimo; o la penitencia, si fue para con el propio pecador.
- Absolución: el perdón de los pecados confesados por parte del sacerdote, ministro de la Iglesia que tiene dicha capacidad como descendiente de los apóstoles a quien Jesús confió tal tarea.
