Aunque la mañana del domingo 5 de marzo amaneció sombría y húmeda, en la Hermandad Sacramental de Santiago Apóstol se presentía una jornada espléndida. Son los días grandes de la Plaza, como siempre lo ha sido el día del Pregón. Así, a partir de las 13:00 horas, en el templo parroquial de Santiago, se desarrolló el acto del XXIX Pregón de la Semana Santa de nuestra corporación (decano de nuestra localidad) y en esta ocasión de manos de N.H.D. Víctor López López, quien actualmente desempeña el cargo de diputado de cultos y formación en nuestra hermandad y es director del coro litúrgico de la misma.
Al acto asistieron el párroco y director espiritual N.H.D. Florentino Córcoles Calero, la alcaldesa-presidenta del Ayuntamiento de Castilleja, Dña. Carmen Herrera y varios miembros del equipo de gobierno municipal, antiguos hermanos mayores y miembros honoríficos de la hermandad y gran cantidad de hermanos y vecinos de nuestro pueblo.
De esta forma, con la iglesia llena y todo dispuesto comenzó el acto con la presentación del mismo por parte de N.H.Dña. Mercedes Perona Míguez, secretaria primera de la hermandad,y la interpretación por la Banda de Cornetas y Tambores ‘Nuestro Padre Jesús de los Remedios’ de la marcha procesional ‘Soledad de San Pablo’. Durante el resto del acto y a un elevado nivel, sonaron las siguientes composiciones: ‘El desprecio de Herodes’, ‘La Virgen llora’, ‘A mi Cristo de los Remedios’ y la ‘Marcha Real’ como culmen. Fue destacable el estreno de la marcha ‘A mi Cristo de los Remedios’, compuesta por Pedro Manuel Pacheco Palomo.
Sería N.H.Dña. Ana Rodríguez Negrón la encargada, por designación del pregonero, de presentarlo. Repasando su perfil biográfico y profesional, con su presentación remarcó la profunda fe de Víctor mediante unas palabras que denotaban los fuertes lazos de amistad que los unen, lazos que vienen dados de su implicación activa con el coro litúrgico de la corporación. Desde su nacimiento en Villarrasa (Huelva) hasta su llegada a nuestra hermandad, Ana desveló para todos una curiosa anécdota por la que nuestro hermano Víctor quedó prendado de la imagen de Nuestra Señora de la Soledad, decidiendo desde entonces entrar a formar parte de su nómina de hermanos, siempre acogido por un grupo de hermanos que sigue conservando orgullosamente como destacados amigos en la actualidad.
Seguidamente a la presentación y tras la interpretación de la marcha ‘La Virgen llora’, llegó el turno del cante de nuestra Semana Santa mediante la saeta, tan célebre desde tiempo antiguo en nuestra hermandad. En esta ocasión fueron los encargados de ello, May Ramos Luque y Leopoldo Chaves Rodríguez, tras el cual comenzaría el pregón.
Con una calidad literaria digna de elogio, desde un primer momento Víctor nos trasladó a través de sus palabras y en la imaginación de cada uno de los presentes a una Castilleja pretérita, en el año 1567 y en Viernes Santo, donde éramos testigos de cómo varios personajes hacían su aparición en la plaza de la Villa para proceder al entierro del Señor. Los santos varones, las santas mujeres, san Juan y la Virgen nos iban describiendo con sumo detalle a través de sus conversaciones con un caballero santiaguista y un fraile franciscano, los diferentes sucesos que padecieron para proceder a enterrar al Señor. De esta forma comenzaba el pregón situándonos en lo que íbamos a ser testigos: “Corría la tarde del Viernes Santo del año del Señor de 1567 en Castilleja de Santiago; tarde gris que preludiaba la más negra de las noches, cuyo espeso velo de oscuridad cubriría hasta volver opaco el argénteo fulgor de la luna llena de Parasceve. Desde la hora sexta, inquietas las aves, como el ruiseñor en la enramada, y las bestias de aquel ganado que hubo estado arrecido y quieto la noche del Nacimiento, dejaban notar en sus lastimeros sonidos que presagiaban la venidera tempestad que habría de desatarse. Llegada su fiereza en la hora nona, el viento azotaba los ásperos muros del templo del Señor Santiago, empapándose con la copiosa lluvia que a la vez formaba en toda la cerca de la plaza un furioso torrente que desbocado corría calle abajo por las empinadas cuestas que conducían a los confines del viejo señorío de la villa”.
Mediante una serie de plegarias, el pregonero iniciaba cada parte de su exaltación, destacando el marcado carácter religioso del mismo y a través de una rica prosa cargada de historia y unos hermosos versos, en ciertos momentos reivindicativos, discurrió el pregón con momentos brillantes como estos versos dedicados a Nuestra Señora:
“Luego vinieron las misas
por las almas generosas
con testamentos y herencias,
también su capilla propia,
el paso del duelo, el palio,
las sayas y las coronas,
los mantos y los fajines,
los encajes y las joyas,
el simpecado y las marchas,
y el sombrero de pastora
de esa Virgen coronada
que en su Soledad grandiosa
por cuatro siglos y medio
la misma ha sido hasta ahora”
El epílogo del pregón, y tras poderse consumar el entierro del Señor de los Remedios, estuvo centrado en la Resurrección y en la buena noticia que le es transmitida a la Virgen la cual “sus vestidos tornaron del luto a la alegría del blanco de su saya y el rojo de su manto”.
Tras el aplauso de los presentes al pregonero por su brillante exaltación, dos componentes del coro litúrgico entregaron a la presentadora y al pregonero sendos ramos de flores y seguidamente el hermano mayor, D. Diego Villar,hizo lo propio con una placa conmemorativa a Ana Rodríguez y un cuadro a Víctor López, dándose por finalizado el acto como de costumbre con la interpretación por parte de nuestra banda de la ‘Marcha Real’.
