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El retablo mayor de la iglesia parroquial de Santiago Apóstol de Castilleja de la Cuesta es una obra neogótica del siglo XIX cuyo conjunto fue restaurado y enriquecido en 1994 por el tallista Guzmán Bejarano [1], incorporándosele a partir de este momento también una serie de pinturas para completar el conjunto que hoy vemos.

El motivo principal de la notable transformación que sufrió el retablo en aquellos años fue la entronización de Nuestra Señora de la Soledad en la presidencia del mismo, un hecho que tuvo lugar en 1992.

En las siguientes líneas, nos disponemos a desglosar el programa iconográfico de dicho retablo, cuyas bases podemos encontrarlas en el primer Renacimiento italiano, reproduciéndose de manera prácticamente idéntica distintas obras de maestros del 'Quattrocento' que identificaremos a lo largo del presente estudio.

EL PROFETA JEREMÍAS

Comenzando por la zona superior izquierda del retablo santiaguista, identificamos en primer lugar una pintura que reproduce la realizada por el insigne Piero della Francesca entre 1452 y 1466 para la basílica de San Francisco en Arezzo, en la Toscana italiana. Se trata del Profeta Jeremías, que en el templo de Santiago vemos, al igual que en el original, sobre fondo oscuro.

La obra de Della Francesca forma parte de una serie de frescos ubicados en la capilla Bacci del citado templo italiano y denominados genéricamente 'La leyenda de la Vera Cruz'. El conjunto está considerado, de manera unánime, una de las obras maestras de toda la pintura renacentista.

La fidelidad de la pintura santiaguista con respecto al original es prácticamente total, reproduciéndose al santo tanto en idéntica posición como de manera idéntica en cuanto al colorido y disposición de sus ropajes.

MARÍA MAGDALENA

Nos detenemos ahora en la segunda pintura de la zona superior del retablo de Santiago. Al igual que en el caso anterior, encontramos aquí que el modelo elegido es, de nuevo, un fresco del pintor renacentista Piero della Francesca. Se trata en este caso de la María Magdalena de la Catedral de San Donato, de nuevo en la ciudad de Arezzo (Italia). Coetánea del modelo anterior, está fechada en 1460.

La santa viene identificada fundamentalmente por uno de sus atributos más característicos: un tarro de cristal para ungüentos que sostiene en su mano izquierda y que, tal y como recoge el Evangelio [2], sirvieron para ungir el cuerpo de Cristo.

Mientras que el modelo italiano aparece enmarcado por un arco con decoración clasicista, en la parroquial santiaguista de Castilleja se opta por el fondo neutro. En esta línea, otras variaciones destacables entre ambas representaciones son el cambio en el tipo de calzado y la tonalidad del manto de la santa.

EL ARCÁNGEL GABRIEL

Del grupo de seis pinturas que flanquean la imagen de Nuestra Señora de la Soledad nos centramos a continuación en las dos intermedias. Se trata de dos figuras concebidas de manera prácticamente idéntica aunque en posiciones invertidas, a modo de espejo, reforzando con ello la simetría general del retablo. Curiosamente, ambas representan al mismo personaje bíblico: el Arcángel Gabriel en el momento de la Anunciación.

La primera de estas figuras simétricas, la situada en el margen izquierdo, sigue de manera prácticamente idéntica al Arcángel del Políptico de San Antonio realizado por Piero della Francesca hacia 1469 para el convento dedicado a este santo en Perugia. La obra original está ejecutada al temple sobre tabla y se conserva actualmente en la Galería Nacional de Umbría [3], en Perugia, situándose la escena de la Anunciación, de la que está tomado el arcángel, en la parte alta del políptico.

La reproducción del templo santiaguista sigue de nuevo al detalle el modelo italiano, tanto en la posición arrodillada de la figura, la disposición de las manos, la forma y el color de las vestimentas, e incluso el gesto del arcángel, con la única diferencia, al igual que en el caso de María Magdalena, de la eliminación del fondo arquitectónico que completa el ático del políptico transalpino.

En el flanco opuesto del retablo de Castilleja de la Cuesta encontramos una figura prácticamente idéntica pero con sus rasgos a la inversa y con casi la única diferencia con respecto al anterior del color del cabello y de los ropajes. No se trata, por lo tanto, de una nueva figura propiamente dicha, ni se busca aquí una nueva obra que replicar como en el caso del Arcángel Gabriel de Della Francesca. Por el contrario, lo que se pretende con esta figura especular es la total simetría y el equilibrio de las formas propio de la primera etapa del Renacimiento a la que alude todo el conjunto.

SAN PEDRO Y SAN JUAN BAUTISTA

Las dos últimas de las pinturas principales del retablo de la parroquial de Santiago, situadas en la zona inferior del mismo, guardan una estrecha relación entre sí. De hecho, ambas recrean dos de las tablas que componían el Políptico Griffoni, realizado hacia 1470-1473 por Francesco del Cossa y Ercole de Roberti para la capilla de la familia Griffoni de la Basílica de San Petronio, en Bolonia.

Estas obras representan a San Pedro (izquierda) y San Juan Bautista (derecha) respectivamente, siendo las originales pintadas al temple y oro sobre tabla por el citado Francesco del Cossa.

El políptico al que pertenecían originalmente estaba dedicado a San Vicente Ferrer (canonizado en 1455, poco antes de su realización) y fue lamentablemente despiezado en el siglo XVIII. Actualmente, las tablas correspondientes a ambos santos se conservan en la Pinacoteca de Brera (Milán) [4].

Destaca aquí especialmente la gran fidelidad de las pinturas del templo santiaguista con respecto a los modelos italianos, reproduciendo con todo detalle tanto las posturas de las figuras como los pliegues de los ropajes y el colorido de ambos santos, que apenas difieren de los originales en pequeños rasgos, como la aparición de una única llave en San Pedro (en lugar de las dos de la pintura italiana) y la no inclusión en la versión castillejana de la filacteria que acompaña al San Juan Bautista pintado por Del Cossa.

De nuevo en las reproducciones de la parroquial santiaguista de Castilleja se ha prescindido de los paisajes originales para llevar las figuras de los santos a unas estancias interiores recreadas a partir de una solería idealizada y fondos neutros.

Señalemos, por último, que ambas figuras ocupan en el retablo santiaguista idéntica posición a la que ocupaban en el Políptico Griffoni, es decir, San Pedro a la izquierda y San Juan a la derecha, flanqueando ambas la figura central, ocupada en el original por el ya citado San Vicente Ferrer y en la parroquial de Santiago por Nuestra Señora de la Soledad.

ESCENAS DE LA PASIÓN EN LA PREDELA

Mención aparte merece la predela o banco inferior del retablo, cuyas pinturas son muy desconocidas incluso para los propios fieles debido a su tamaño reducido y a la dificultad de acceder a ellas por encontrarse en el propio presbiterio. En este caso, el programa iconográfico gira en torno a diferentes escenas (nueve en total) de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. De izquierda a derecha, las escenas representadas y los modelos escogidos para ello son los siguientes:

1.- Entrada en Jerusalén (Giotto).

2.- Cristo en el huerto de los Olivos (Giovanni Bellini).

3.- Beso de Judas (Giotto).

4.- Flagelación (Giotto).

5.- La última cena (Giotto).

6.- Camino del Calvario (Giotto).

7.- Crucifixión (Piero della Francesca) (Incluido en el Políptico de la Misericordia).

8.- Lamentación sobre Cristo muerto (Giotto).

9.- La resurrección de Cristo (Piero della Francesca).

Como puede observarse, de nuevo aquí los modelos elegidos son renacentistas o precursores del Renacimiento, como es el caso de Giotto.

De nuevo aquí se reproducen de manera idéntica los motivos originales, salvo en el caso de la 'Lamentación sobre Cristo muerto', de Giotto, representada en la parroquial santiaguista de Castilleja de manera invertida.

TRES AUTORES PARA UNA OBRA CORAL

Siguiendo los citados modelos italianos, las pinturas de la parroquial santiaguista de Castilleja fueron realizadas en el último tercio del siglo XX por tres autores diferentes. En primer lugar, Fernando González Camacho ejecutó las dos situadas en la zona inferior: San Pedro y San Juan Bautista. Después, Ignacio Tovar y Manuel Villadiego se repartieron las cuatro restantes, realizando Tovar las de San Jeremías y el Arcángel Gabriel de la derecha, y Villadiego la Magdalena y el arcángel ubicado a la izquierda.

Las pinturas de la predela también corrieron a cargo de Ignacio Tovar que, tal y como recuerda él mismo, fue quien eligió los temas tanto de sus propias pinturas como de las de Manuel Villadiego. En esta elección tuvo un peso fundamental su estancia en Italia apenas dos años antes, donde se había 'empapado' de los autores del 'Quattrocento'.

EL PROGRAMA ICONOGRÁFICO EN SU CONJUNTO

Dejando al margen las imágenes escultóricas que completan el retablo (Santiago Peregrino y Santo Domingo de Guzmán), cuyo análisis excede del objetivo de este artículo, podemos concluir que las obras pictóricas del retablo mayor de la parroquial de Santiago Apóstol de Castilleja de la Cuesta responden a un programa iconográfico de una importante significación.

Así, Jeremías aparecería en representación de todos los profetas, simbolizando el cumplimiento de las Sagradas Escrituras en la vida y enseñanzas de Jesucristo. Al otro lado, María Magdalena vendría a representar al conjunto de los seguidores de Jesús, más allá incluso del grupo de los Doce, simbolizando además (a través del tarro de ungüentos) la vinculación de la Hermandad Sacramental de Santiago Apóstol con el enterramiento de Jesús a través de su Titular, el Santísimo Cristo de los Remedios.

La doble representación del Arcángel Gabriel, de manera simétrica a ambos lados de Nuestra Señora de la Soledad, destaca la más estrecha ligazón de María con Cristo a través de la Encarnación, así como el título de la Virgen como Reina del Cielo ante la que se postran los coros celestiales.

Por último, las dos últimos figuras representadas, San Pedro y San Juan Bautista, vendrían a reflejar la continuidad temporal de la Fe, con San Juan Bautista como precursor de Cristo y San Pedro como continuador de su autoridad en la Tierra a través de la Iglesia.

Digamos para terminar que, salvo las ubicadas en la predela, todas las obras tomadas como referencia para la elaboración de las pinturas del retablo santiaguista fueron realizadas en un muy corto periodo de tiempo, apenas 20 años, y que sus ubicaciones originales apenas distan unos 250 kilómetros entre sí.

Todo lo expuesto nos habla bien a las claras de un retablo mayor claramente inspirado en el primer Renacimiento italiano, una obra en la que se reproduce una selecta colección de obras de autores de primerísimo nivel.

José Rodríguez Polvillo
Archivero de la Hermandad Sacramental
de Santiago Apóstol de Castilleja de la Cuesta

 

[1] PRIETO GORDILLO, Juan: 'La Hermandad de la Plaza de Castilleja de la Cuesta (1370-2000)'. Castilleja de la Cuesta, 1999. Pag. 27.

[2] Marcos, 16:1.

[3] Galería Nacional de Umbría: https://gallerianazionaledellumbria.it/

[4] Pinacoteca Brera: https://pinacotecabrera.org

 

FOTOS: Antonio Jesús Sánchez Guerra y Rafael Tovar Villadiego.