El grupo de arte y restauración Musae ofreció una interesante conferencia sobre 'La otra cara de la devoción'
El pasado 23 de febrero tuvo lugar en nuestra Parroquia, tras la culminación de nuestro Solemne Septenario en honor a Nuestra Señora de la Soledad, una interesante conferencia por parte del grupo de restauración Musae, compuesto por Ana Cordero Martín, Sheila Criado Caña y Esther Soler Oliver.
Dicha conferencia trataba de ilustrar a los fieles acerca de aspectos muy importantes a tener en cuenta sobre nuestro patrimonio, como son los agentes deteriorantes del mismo, su conservación y prevención.
En primer lugar, se introdujeron ciertos conceptos básicos acerca de la profesión del conservador-restaurador y su código ético a la hora de intervenir sobre el patrimonio, destacando frases como “El Conservador-Restaurador respetará la importancia estética, histórica, espiritual y la integridad física del patrimonio cultural confiado a su cuidado”.
Seguidamente, las ponentes mostraron una serie de definiciones en cuanto a la terminología usada en dicho campo, distinguiendo entre distintos tipos de conservaciones, las que estaban a cargo del conservador-restaurador y las que podían llevar a cabo los propietarios del patrimonio.
Prosiguieron con la diferenciación entre los diferentes factores de deterioro en nuestro patrimonio, centrándose especialmente en el causado por el hombre. En este apartado de la conferencia, ilustraron con gran claridad los diferentes ejemplos, tanto a lo largo de la historia como en la actualidad, de multitud de agentes deteriorantes que afectan a nuestros bienes culturales, tales como desastres naturales, vandalismo, guerra, etc.
Tras esta breve clase teórica, efectuaron una comparativa de los ejemplos anteriores mediante un estudio fotográfico realizado a los titulares de nuestra Hermandad, el Santísimo Cristo de los Remedios y Nuestra Señora de la Soledad. En él se podían apreciar diferentes deterioros causados por la función que desempeñan.
Para ello, una vez mostrados todos estos ejemplos, nos orientaron acerca de una serie de pasos a seguir para una correcta conservación preventiva de nuestro Patrimonio, con aspectos a tener en cuenta como el seguimiento frecuente por un profesional licenciado en restauración.
Así, se indicó que debe realizarse un mantenimiento cada 3 ó 4 meses en el que se retiraría el polvo aposentado, de esta forma se evitaría su adhesión por la humedad a la superficie, lo que haría más laboriosa su retirada además de poner en riesgo la integridad del Patrimonio.
Se hizo hincapié también en la necesidad de realizar manipulaciones de forma respetuosa y acorde con los valores que representan las obras, siempre con protecciones en las manos, tales como guantes; nunca llevar elementos decorativos en las manos (anillos, relojes, pulseras, etc.), los cuales pueden dañar a las obras de forma irreparable; y sobre todo tener una preparación previa a los traslados, para evitar accidentes, etc.
Es importante también evitar el contacto directo con la imagen, puesto que se puede llegar a convertir en el mayor factor deteriorante de la misma. Se expone tanto a depósitos de grasa provenientes de cosméticos o de residuos de las propias manos. Y en el caso de los pañuelos que se utilizan durante los besapiés y besamanos con el intento de retirar dichos depósitos, se genera una erosión constante, producida por el tejido pasado por la superficie de forma continua e insistente, lo que acaba provocando pérdidas y desgastes de la policromía. Este efecto podría compararse a pasarle un papel de lija a la imagen, por lo que se recomienda realizarlo al final del día o contactar con un conservador-restaurador.
Hay que destacar igualmente que sólo las personas invidentes pueden ejercer este contacto directo, por ser la única forma para percibir a la imagen. Para ello se deberán tomar precauciones, de manera que las personas que vayan a manipular la imagen no porten elementos decorativos en sus manos, así como mantener una higiene adecuada para no transferirle suciedad o grasa a la policromía.
Y por último, hay que recordar que en los besapiés y besamanos los miembros de Junta estarán a disposición del fiel que lo requiera, por si les resultase difícil aproximarse a la imagen para ofrecerles sus respetos. De esta forma se evitarían posibles daños a las tallas causados por el fiel al utilizar la imagen como soporte para alcanzarla.
Como conclusión, las ponentes mostraron que el deterioro en una imagen de culto es algo natural debido a la función que tiene; un deterioro que puede reducirse siguiendo las medidas mostradas anteriormente, lo cual no es sólo función de la Hermandad, sino de todos, siendo el profesional conservador-restaurador el único capacitado para llevar a cabo cualquier intervención directa sobre la obra.