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El cuarto domingo de Cuaresma o de Laetare se celebró el besamanos a Nuestra Señora de la Soledad con la brillantez que acostumbra nuestra Hermandad. El mismo comenzó la jornada previa, el sábado 14 de marzo a las 17 horas con el rezo del Santo Rosario, cerrándose tras la misa vespertina.

Ya el domingo, a las 12:30 horas se celebró Misa Solemne presidida por D. Adrián Sanabria Mejido, Vicario Episcopal para la Nueva Evangelización. Durante la misma se procedió al recibimiento y juramento de nuevos hermanos. Nuestro coro litúrgico intervino musicalmente durante dicha celebración.

Al finalizar las misa de 12:30, el besamanos continuó durante toda la jornada ininterrumpidamente, siendo muchas las personas que se acercaron a visitar y besar las manos de Nuestra Señora. La Virgen lucía muy elegante en un bello altar efímero instalado para la ocasión ocupando todo el presbiterio del templo parroquial.

El altar estaba compuesto como telón de fondo por el dosel de nuestra corporación, del cual colgaba la bambalina roja decimonónica. En el fondo del dosel lucía, sobre tela roja, un resplandor plateado con la paloma del Espíritu Santo cedido por la Hermandad del Gran Poder de Camas y los arbotantes que enmarcaban dicho conjunto provenían de la Hermandad de la Divina Pastora de Santa Marina de Sevilla. A modo de altar, bajo el dosel se ubicó el relicario de Santa Ángela de la Cruz que posee nuestra Hermandad en un manifestador y sobre peana dorada del Apostolado de la Oración. Enmarcando el manifestador aparecían seis candeleros con cera blanca, dos jarras con flores, dos bandejas plateadas y dos ángeles de plata que portan guardabrisas también de nuestra propiedad. Todo ello apoyaba en un respiradero de madera dorada proveniente de la citada Hermandad de Camas y unos faldones de la Vera Cruz de Salteras. A izquierda y derecha de todo ello, completando el fondo del altar, se encontraban cuatro varales de la carreta de la Hermandad del Rocío de Camas que sostenían una jarra cada uno con flores. Entre ambas parejas de varales y también escoltando la imagen de la Virgen, iluminaban el conjunto cuatro faroles cedidos para la ocasión por la Agrupación Parroquial de la Milagrosa de Sevilla. Hemos de reseñar por último que el exorno floral estuvo compuesto, en color blanco, por alhelíes y rosas.

Pasando a describir el atuendo de la imagen de Nuestra Señora de la Soledad, lucía manto rojo procesional y saya blanca. De su cintura pendía el fajín de General, en cuyo nudo se ubicó una rosa de orfebrería que ha sido restaurada y que hacía varios años que no lucía y la medalla de aviación. En su cintura se ubicó la medalla de oro de la Villa concedida a la Hermandad y sobrepuesto el nombre de oro de la Virgen. En la mano izquierda sostenía rosario de oro y medalla con brillantes y rubíes que rodean una foto antigua de la Virgen.

El rostro de la imagen quedaba enmarcado por dos tipos de raso, uno liso y otro con pequeños bordados en oro. En el pecho tenía el puñal enriquecido con pedrería y la cruz de Santiago. Sobre los hombros lucía la toca procesional de Elena Caro y ceñía sus sienes la corona Grandiosa, consumando con ella un magnífico conjunto digno de elogio.

El besamanos concluyó a las 20 horas del domingo con el rezo del Santo Rosario y a continuación del mismo, el concierto de marchas que tradicionalmente ofrece en esta jornada la Banda de Música de Dos Hermanas ‘Santa Ana’.