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Como preludio de la Pascua Florida, el 'Domingo de Laetare' es el que dedica el pueblo de Castilleja de la Cuesta a Nuestra Señora de la Soledad.

Este importante día en el que todos los hermanos de la Sacramental de Santiago Apóstol hacemos pública Protestación de Fe. Además de la carga devocional, la Función Principal de Instituto es una cita con los recuerdos y las emociones que atesoran la mirada y la mano extendida de la Virgen de Castilleja.

En la tarde del sábado, día 9, daba comienzo el Devoto Besamanos a Nuestra Señora de la Soledad. Un año más, el Santísimo Sacramento del Altar se hacía presente entre los más jóvenes durante una Vigilia de Oración, bajo el título "El encuentro más íntimo y cercano de la Virgen con su pueblo" que dio comienzo a las cinco de la tarde. Acompañaron musicalmente las Hermanas del Amor Misericordioso de Carmona y miembros de nuestra Hermandad.

Como cierre del besamanos en este día, tuvo lugar el rezo del Santo Rosario. Ya a las nueve de la noche, tuvo lugar el XXXV Pregón de la Hermandad, a cargo de N.H.D. José Rodríguez Polvillo, muy aplaudido por todos los presentes.

El domingo día 10, Fiesta Principal de la Hermandad, la jornada comenzaba con el bando anunciador por las calles de la localidad a cargo de la Banda de Cornetas y Tambores 'Santísimo Cristo de los Remedios'.

Para la ocasión, en el presbiterio de la Parroquial Santiaguista se instaló un altar efímero para la veneración de Nuestra Señora de la Soledad, que aparecía acompañada por el Cristo de la Santa Vera-Cruz. La escena recreaba la memorial letra que inspiró a López Farfán al componer la célebre macha procesional "Pasan los Campanilleros".

La priostía instaló un altar compuesto por gradas con diferentes respiraderos plateados de orfebrería perteneciente a nuestra Hermandad. En la parte superior se dispone un dosel de terciopelo negro de orfebrería plateada en el que destaca la frase "Mater Dolorosa" cedidos por la Hermandad de Santiago de Aznalcázar. En la parte central del dosel se encuentra nuestro titular, el Cristo de la Santa Vera Cruz. Referente a la iluminación, se ha dispuesto diferente piezas de candelería de plata perteneciente a la Hermandad de la Soledad de Salteras. Todo enmarcado por un cortinaje de color burdeos y rematado por tres lámparas de cristal que para esta ocasión se estrenan una pareja nueva de lámparas. Junto a la Santísima Virgen de la Soledad escoltan los antiguos faroles del paso de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Santiponce.

La Santísima Virgen de la Soledad se encontraba sobre su peana de plata. La Reina de Castilleja se presentaba con el manto de terciopelo negro de las Hermanas Antúnez. Estrenaba la saya bordada en oro sobre terciopelo de seda de color morado realizada por N.H.Dña. María del Carmen Contreras Luque. La Santísima Virgen lucía sobre sus sienes la corona “Grandiosa”. Portaba la Medalla de Oro de la Villa de Castilleja de la Cuesta, puñal y corona de espina de oro, entre otras piezas de joyería. El exorno floral estaba compuesto por rosas mundial holandesa dispuestas en forma de semicono.

A las 12.30 horas del domingo daba comienzo la Solemne Función Principal de Instituto, oficiada por el párroco y director espiritual de la Hermandad, D. Alfonso José Filiberto del Castillo. Durante la Eucaristía, se procedió a la pública Protestación de la Fe Católica por parte de los hermanos de la Hermandad, todo ello en una ceremonia que contó con la intervención musical del Coro Litúrgico 'Nuestra Señora de la Soledad'.

El almuerzo de Hermandad, de nuevo tuvo lugar en el restaurante La Resolana (Salteras).

La reapertura del Besamanos se prolongó entre las 14:30 y las 19:30 horas.

Como clausura a los Actos y Cultos a Nuestra Amantísima Titular y Reina de la Villa, a las 19:30 horas tenía lugar en el templo parroquial de Santiago Apóstol el tradicional concierto de la Banda de Música de Dos Hermanas 'Santa Ana', donde destacó la interpretación de la ya mencionada marcha centenaria, "Pasan los Campanilleros", acompañado por el Coro de Campanilleros de nuestra Hermandad.

Terminaba así una de las citas más señaladas de la Cuaresma alixeña, una jornada llena de vivencias en torno a Nuestra Señora de la Soledad.

TEXTO: Gregorio Quesada Rubiano.

FOTO: José Manuel Fernández-Andes.