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En la jornada del 6 de enero, Solemnidad de la Epifanía del Señor, nuestra Hermandad Sacramental vivió otro de los días importantes marcados en el calendario en torno a Nuestra Señora de la Soledad y el Niño Jesús, en este caso sirviendo de colofón a los cultos navideños organizados por la misma.

Como marcan las reglas, la Solemne Novena de Jornaditas a Nuestra Señora y el Señor San José se prolongó desde el 16 de diciembre al 24 de diciembre, culminando con la Solemnísima Función en la medianoche del día de la Natividad del Señor. Igualmente, el día 1 de enero, Solemnidad de María Madre de Dios y antigua de la circuncisión del Señor, se celebró Función Solemne y Procesión Claustral al Divino Niño.

Como es tradicional para estos cultos, en el presbiterio del altar mayor de la Iglesia de Santiago se montó un gran altar efímero donde las imágenes de la Virgen y San José aparecían cada jornada de forma distinta. El altar, como es costumbre, quedaba aderezado con grandes murales de pinturas y plantas aromáticas.

Llegado ya los días previos a la Solemnidad de la Epifanía de Nuestro Señor, Nuestra Señora de la Soledad y el Divino Niño Jesus quedaron entronizados en el altar efímero situado como es tradicional en la nave de la epístola del templo parroquial.

Ya el día 6, a las 12:00 horas y tras el rezo del Ángelus comenzó el devoto Besamanos a Nuestra Señora de la Soledad y el Divino Niño Jesús, discurriendo muchos devotos, vecinos y foráneos a lo largo de toda la jornada ante las sagradas imágenes.

El altar presidido por Nuestra Señora de la Soledad se instaló ante el retablo de Santiago como de costumbre. Cobijada bajo unos grandes cortinajes rojos y el dosel y bambalina propiedad de nuestra corporación, se mostraba sedente la imagen de Nuestra Señora con el Niño en su regazo, en su antiguo trono con apliques de plata. Vestida con manto rojo y terno de blanco, la Virgen lucía manto de brocado y saya bordada en oro sobre tisú con su fajín de teniente general y zapatos de igual color, apoyando sus pies en un cojín rojo. Quedaba a un lado, en otro cojín, el cetro de la Virgen, símbolo de su realeza. La imagen de Nuestra Señora portaba muchas de las joyas que han sido donadas a lo largo de los años, luciendo algunas sobre el pecherín bordado en oro, mientras que sobre sus sienes lucía la corona de plata adornada con algunas preseas. Completaban el montaje del altar varios frisos, jarras y centros florales de diversas especies y tonos blancos, dos candelabros de cuatro luces cada uno y el grupo escultórico de cuatro arcángeles, colocados sobre columnas y peanas. Mientras, en el portal quedaron dispuestos los tres Reyes Magos y San José, con vistosos ropajes.

A las 18:30 horas se realizó la presentación de los niños nacidos durante el último año a la Santísima Virgen. Tras la lectura del Evangelio, fueron discurriendo los padres con sus hijos ante la Virgen y el Niño, siendo entregado un diploma conmemorativo a cada uno de ellos.

Los niños presentados este año han sido los siguientes:

Gonzalo Bermejo Tovar

Gonzalo Delgado Pérez

Cayetana Navarro Serrano

Mario Rodríguez García

Lucas Rosales Vansseche

Para culminar la Solemnidad, se celebró Solemne Función, siendo presidida por el párroco y director espiritual D. José María Losada Lahera. La celebración de la Epifanía y todos los cultos de Adviento y Navidad fue acompañada por el coro litúrgico, dirigido por N.H. Víctor López López.

 

FOTOS: Manolo Vega y Manuel Pablo Rodríguez.